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LA CUARTA PÁGINA

Un amanecer distinto para Venezuela

Tras el fallecimiento de Hugo Chávez, su país deberá encontrar, tarde o temprano, cauces de concordia. En este nuevo despertar, una fuerza latente deberá tener un protagonismo especial: los estudiantes

EDUARDO ESTRADA

“Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no debería existir, y al fin no existiría”.

Simón Bolívar, 20 de enero de 1830

Tenía una concepción binaria del mundo. Veía el mundo dividido entre amigos y enemigos, entre chavistas y “pitiyanquis”, entre patriotas y traidores. En libros y ensayos reconocí su vocación social. Creo que la democracia latinoamericana no podrá consolidarse sin Gobiernos que, junto al ejercicio de las libertades y el avance de la legalidad, busquen formas efectivas y pertinentes de apoyar a los pobres y marginados, a los que no han tenido voz y apenas voto. Pero una cosa es la vocación social y otra es la forma en que se practica esa vocación. Obsedido por una anacrónica admiración del modelo cubano (y por la ciega veneración de su caudillo eterno, a quien muchas veces llamó “padre”), Hugo Chávez desquició las instituciones públicas venezolanas, desvirtuó y corrompió a la compañía estatal PDVSA y protagonizó lo que quizá sea el mayor despilfarro de riqueza pública en toda la historia latinoamericana. Pero siendo tan graves sus errores económicos, palidecen frente a las llagas políticas y morales que infligió a su país.

Chávez no solo concentró el poder: Chávez confundió —o, mejor dicho, fundió— su biografía personal con la historia venezolana. Ninguna democracia prospera ahí donde un hombre supuestamente “necesario”, imprescindible, único y providencial, reclama para sí la propiedad privada de los recursos públicos, de las instituciones públicas, del discurso público, de la verdad pública. El pueblo que tolera o aplaude esa delegación absoluta de poder en una persona, abdica de su libertad y se condena a sí mismo a la adolescencia cívica, porque esa delegación supone la renuncia a la responsabilidad sobre el destino propio.

El daño mayor es la discordia dentro de la familia venezolana. Nada me entristeció más en mis visitas a Caracas (nada, ni siquiera la escalada del crimen o el visible deterioro de la ciudad) que el odio inducido desde el micrófono del poder contra el amplio sector de la población que disentía de ese poder. El odio de los discursos, de las pancartas, de los puños cerrados; el odio de los arrogantes voceros del régimen en programas de radio y televisión. El odio de las redes sociales plagadas de insultos, calumnias, mentiras, teorías conspiratorias, descalificaciones, prejuicios. El odio del fanatismo ideológico y del rencor social. El odio cerrado a la razón e impermeable a la tolerancia. Esa es la llaga histórica que deja el chavismo. ¿Cuánto tardará en sanar? ¿Sanará alguna vez? Es un verdadero milagro que Venezuela no haya desembocado en la violencia partidista y política.

Nada me entristeció más que el odio inducido desde el micrófono contra los antichavistas

Desde hace unas semanas, al agudizarse la enfermedad de Chávez, anticipé su inmediata y tumultuosa santificación. Así ocurrió con Evita Perón en Argentina, pero dada la tradición caudillista de Venezuela, la sacralización de su figura será más honda y permanente. Hugo Chávez ha logrado la inmortalidad que soñó siempre. En el alma de muchos de sus compatriotas (y de no pocos simpatizantes en América Latina) compartirá las glorias del Libertador. Hasta el comandante Fidel Castro podría sentirse desplazado, víctima de un suave pero implacable parricidio.

¿Qué ocurrirá ahora, tras su muerte? Toda conjetura es riesgosa y todo puede pasar, hasta la división interna entre el ala ideológica y militar del chavismo o el triunfo de la oposición. Con todo, es probable que el sentimiento de pesar, aunado a la gratitud que un amplio sector de la población siente por Chávez, faciliten el triunfo de un candidato oficial en unas eventuales elecciones. A ello contribuirán también los órganos electorales, fiscales, judiciales y —en parte— los legislativos, que seguirán en manos del chavismo. Su retrato, su silla vacía, su imagen retransmitida interminablemente, acompañarán por un tiempo al nuevo presidente. Pero todos los duelos tienen un fin. Y en ese momento todos los venezolanos, chavistas y no chavistas, deberán enfrentar la gravísima realidad económica.

Los indicadores de alarma son del dominio público. El déficit fiscal es del 20% del PIB, unos 70.000 millones de dólares. El tipo de cambio oficial de poco más de 6 bolívares por dólar, se triplica en el mercado negro. La inflación, por varios años, ha sido la más alta de la región. El desabasto (originado por el desmantelamiento de la planta productiva, el éxodo de la clase media profesional y la crónica falta de inversión) se ha convertido casi en una tradición venezolana. Hay una aguda carestía de divisas. ¿Cómo explicar que un país que en la era de Chávez ha percibido más de 800.000 millones de dólares por ingresos petroleros presente cuentas tan alarmantes?

Buena parte de la explicación está en el petróleo. En 1998 Venezuela producía 3,3 millones de barriles diarios y exportaba (y cobraba) 2,7 millones de barriles diarios. Ahora la producción se ha desplomado a 2,4 millones de barriles diarios, de los que solo cobra 900.000 (los que vende a Estados Unidos, el odiado imperio). El resto que no se cobra se divide así: 800.000 van al consumo interno, prácticamente gratuito (y que provoca un jugoso negocio de exportación ilegal); 300.000 se destinan a pagar créditos y productos adquiridos en China; 100.000 se restan por importación de gasolina; y 300.000 van a países del Caribe que pagan (si es que pagan) con descuentos y plazos amplísimos; o simbólicamente, como Cuba, que paga sus 100.000 barriles con el envío de personal médico, educativo, y policial (y se beneficia del petróleo venezolano al extremo de reexportarlo).

El nuevo líder ya no será el que lo explicaba todo, lo justificaba todo, lo amortiguaba todo

Un presidente chavista deberá enfrentar esta realidad y encarar al público. Pero ese mandatario ya no será Chávez, el hipnótico Chávez, Chávez el taumaturgo, el líder que lo explicaba todo, lo justificaba todo, lo amortiguaba todo. La gente reaccionará a esas situaciones con indignación: culpará a los chavistas de no estar a la altura de su legado, dirá “Chávez no lo habría permitido”, “Chávez lo habría resuelto”. Llegado ese punto, el propio régimen chavista podría persuadirse de la necesidad de un diálogo conciliatorio que ahora parece utópico. Y ahí podría abrirse una oportunidad tangible para la oposición.

Después de largos años de inconsistencias, omisiones y errores, la oposición venezolana ha estado unida, eligió a un líder inteligente y valeroso (Henrique Capriles) y tuvo un buen desempeño en las elecciones: recabó casi siete millones de votos. Durante la agonía de Chávez, sin dejar de alzar la voz de protesta, la oposición mostró una notable prudencia que debe refrendar en estos días de duelo y crispación. Si la oposición —que ha esperado tanto— conserva la cohesión y la presencia de ánimo, podría avanzar en las siguientes elecciones (legislativas, regionales, presidenciales) y recuperar las posiciones que ha perdido. En ese despertar, una fuerza latente deberá despertar también: los estudiantes. Tuvieron un papel clave en el referéndum de 2007 (que impidió la conversión abierta de Venezuela al modelo cubano) y quizá lo tengan una vez más ahora.

Si bien nadie puede descartar los escenarios de violencia, no los preveo. Por el contrario: creo que con el fallecimiento del gran caudillo mesiánico (“redentor”, lo llamó abiertamente el propio Maduro) Venezuela deberá encontrar, tarde o temprano, cauces de concordia: si en los tres lustros de Chávez la violencia verbal no se desbordó en violencia física, es razonable esperar que no estalle ahora. Y el cambio podría ser contagioso: Cuba, la Meca del redentorismo histórico, el único estado totalitario de América, podría reformarse también como Rusia y China lo hicieron en su momento. Toda la región podrá oscilar entonces entre extremos políticos no radicales: regímenes de izquierda socialdemócrata, y Gobiernos de economía más abierta y liberal. Y para que el tránsito sea menos accidentado, Estados Unidos haría bien en dar señales inéditas de sensatez, levantando por fin el embargo a Cuba y cerrando definitivamente las cárceles de Guantánamo.

El siglo XIX latinoamericano fue el del caudillismo militarista. El siglo XX sufrió el redentorismo iluminado. Ambos siglos padecieron a los hombres “necesarios”. Tal vez en el siglo XXI despunte un amanecer distinto, un amanecer plenamente democrático.

Enrique Krauze es escritor mexicano, director de la revista Letras Libres.

LUNES 23 DE MAYO DE 2011

He tenido una idea

Con lo recientes acontecimientos políticos en España, he estado meditando y observando la reacción de muchas personas. Me he fijado en que la política del país es llevada como si el Real Madrid y el Barça se enfrentasen en una final de fútbol, generalizando y haciendo representación de toda la población española en esos dos equipos. Hay una expectación, unos hinchas, unos apasionados por su equipo que saldrán del estadio o apagarán sus televisores ya sea mediante el triunfo o la derrota.

La política es bastante más compleja. Aquí hay verdaderos hinchas. Uno no puede estar al margen de nada ni en contra de todo. He leido y visto carteles en los que los propios partidos arremetían contra sus competidores de forma denigrante. He llegado a pensar que estaba en el parvulario cuando integrantes de la televisión y radio pública comentaban las sentadas del 15M como si de un espectáculo de los Morancos se tratase, olvidando de que hay personas con un sentimiento y esperanza sujetando las pancartas.

La televisión de hoy en día se basa en reírse de la gente. Ya no hay un humor blanco, todo es negro o en su defecto rosa. ¿Qué fue del “Un, dos, tres…”? ¿Ya no tenía audiencia? Posiblemente… la sociedad ha evolucionado hasta el punto de tener un humor y unos gustos totalmente distintos y que se han conformado gracias a la implantación de Internet. La inocencia de muchas personas que viven en pueblos y aldeas, donde Internet aún no ha surgido como elemento preestablecido en el hogar, es realmente valiosa. En el mundo de donde vengo, vivía con mis padres en una casita junto a un río y cuatro campos de cultivo. Nunca tuve Internet, solo la relación con mis amigos y compañeros de bosque, y os puedo asegurar que no podía ser más feliz y estar más a gusto. Allí no hay política. Si hay que elegir algo, un centauro mensajero nos visita y anota la elección de cada componente de la familia. El hada que le acompaña teletransporta los datos fugazmente a un reloj de arena donde cada granito representa a un ciudadano. Cuando se le da la vuelta al reloj, éste lee los datos y delibera cual ha sido la elección más votada.

Aquí hay muchísimos partidos políticos enfrentados entre sí por representantes que no caen bien, o por lo menos eso parece que piensa la gente que me ha contado un poco de qué iba el tema.

Ayer leí un comentario de una chica que decía que “no hay esperanza ni oportunidades, solo política”. Estuve reflexionando y llegué a una idea. Los políticos se ríen de los políticos y de todo lo que controlan porque han olvidado que bajo sus manos hay personas. Los medios de comunicación solo hacen eco de las elecciones y se olvidan del resto de noticias.

¿Os acordáis del terremoto de Lorca? Fue uno de los más graves de la historia de España. Hoy nadie se acuerda a pesar de que hubo muertos y casi 70 millones de euros en daños estructurales. Los medios ya no dicen nada, pero aún necesitan mucha ayuda. No sé realmente si en los informativos han ofrecido información sobre cómo ayudar, pero me veo en la obligación y deber de informar de ello.

Si queréis ayudar, aunque sea con un simple y agradecido sms, aquí os dejo información 🙂
Información para ayudar a Lorca (es un word con todos los datos fundamentales)

Así va el mundo. Cuando llegué aquí pensaba que las cosas serían más simples, pero todo es tan complicado e injusto que he decidido dejar de comprender. ¿Para qué comprender lo injusto cuando puedo ayudar de forma justa?

Esta es mi idea.

Tengo en la mesa 2€ que voy a guardar. Cada vez que pueda iré añadiendo un poquito más y un poquito más. ¿Habeis visto la película “El Bosque”? Quien pensó que era una bazofia de película (el 65% de la gente) no se paró a meditar sobre el REAL trasfondo de la película, ya que solo buscaban sustos promovidos por una mala campaña de promoción. Quiero crear algo. Una pequeña isla. Es caro comprar una, pero, ¿de qué sirve estar esperando en un lugar donde la esperanza está de capa caída? Es cierto que en este país hay más bueno que malo, y la gente no quiere verlo. Aún no somos conscientes de la suerte que tienen las personas que viven en un país como este. Todos somos diferentes, pero también respiramos ¿no? No sabemos hasta que punto podemos conseguir grandes cosas.

Pensareis que mi idea es imposible, pero, ¿no hacen los políticos precisamente lo que les da la gana? Yo pienso aplicarme el cuento 😀

Quiero crear una isla donde los políticos sean simplemente los varones que provengan de la Polinesia (chiste malo). Quiero crear algo para las personas que esperan a que “algo” ocurra dentro de este mundo donde las madres deberían de gobernar y evitar así las guerras sin sentido que se crean. Solo una isla. No son realmente caras. Si me hago directora de cine y consigo mis propósitos, no me quedaré en casa a ver lo bonita que me ha quedado la piscina. ¿Es un sueño imposible? Ya lo dice Addidas, “impossible is nothing”. He jugado mucho al Minecraft, podré conseguirlo. Aquí queda la idea. Si algún día regreso a Narnia para siempre, no os preocupéis, porque algún día volveré para avisar de que esa isla estará disponible para quienes quieran vivir de una forma natural, sin preocuparse por el dinero y sin pagar impuestos absurdos. Lo que yo haga en mi casa, es cosa mía y nadie se interpondrá. Si no, llamaré a los amigos de mi dragón para que hagan un par de visitas a los trolls vestidos de chaqueta y corbata.

Acordaros de esto: Algún día se anunciará que algo pequeño albergará grandes cosas. Una isla se creará y muchos problemas desaparecerán. Puede haber esperanza si queremos. Yo quiero.

Jamás he dicho cosas tan sinceras como las que acabo de escribir. Esto, es real. Si no lo crees, nos vemos en unos años 🙂

Un beso enorme.

Elvisa.

con la tecnología de

Marcha por la paz

Publicado: 8 mayo, 2011 en guerra, lucha, paz, política
La Jornada

Política

Marcha por la paz

Palabras del EZLN en la movilización de apoyo a la marcha nacional por la paz.
Periódico La Jornada
Domingo 8 de mayo de 2011, p. 2

7 de mayo del 2011.

Madres, padres, familiares y amistades de las víctimas de la guerra en México:

Compañeras y compañeros bases de apoyo zapatistas de las diferentes zonas, regiones, pueblos y municipios autónomos rebeldes zapatistas:

Compañeras y compañeros de la otra campaña y adherentes a la sexta declaración de la selva lacandona en México y en el mundo:

Compañeras y compañeros de la zezta internacional:

Hermanas y hermanos de las diferentes organizaciones sociales:

Hermanas y hermanos de las organizaciones no gubernamentales y defensoras de los derechos humanos:

Pueblo de México y pueblos del mundo:

Hermanas y hermanos:

compañeras y compañeros:

Hoy estamos aquí miles de hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional para decir nuestra pequeña palabra.

Hoy estamos aquí porque personas de corazón noble y dignidad firme nos han convocado a manifestarnos para parar la guerra que ha llenado de tristeza, dolor e indignación los suelos de México.

Porque nos hemos sentido llamados por el clamor de justicia de madres y padres de niños y niñas que han sido asesinados por bala y por la altanería y torpeza de los malos gobiernos.

Porque nos sentimos llamados por la digna rabia de las madres y padres de los jóvenes asesinados por bandas criminales y por el cinismo gubernamental.

Porque nos sentimos convocados por los familiares de muertos, heridos, mutilados, desaparecidos, secuestrados y encarcelados sin tener culpa o delito alguno.

Y esto es lo que nos dicen sus palabras y sus silencios:

Que la historia de México se ha vuelto a manchar de sangre inocente.

Que decenas de miles de personas han muerto en esta guerra absurda que no lleva a ninguna parte.

Que la paz y la justicia no encuentran ya lugar en ninguno de los rincones de nuestro país.

Que la única culpa de estas víctimas es haber nacido o vivido en un país mal gobernado por grupos legales e ilegales sedientos de guerra, de muerte y de destrucción.

Que esta guerra ha tenido como principal blanco militar a seres humanos inocentes, de todas las clases sociales, que nada tienen qué ver ni con el narcotráfico ni con las fuerzas gubernamentales.

Que los malos gobiernos, todos, el federal, los estatales y municipales, han convertido las calles en zonas de guerra sin que quienes las caminan y trabajan estuvieran de acuerdo y vieran la forma de resguardarse.

Que los malos gobiernos han convertido en zonas de guerra las escuelas y universidades públicas y privadas, y los niños y los jóvenes no entran a clases sino a emboscadas de uno y otro bando.

Que los lugares de reunión y diversión son ahora objetivos militares.

Que al ir al trabajo se camina con la angustia de no saber qué va a pasar, de no saber si una bala, sea de los delincuentes o sea del gobierno, va a derramar la sangre propia o la de un familiar o la de una amistad.

Que los malos gobiernos crearon el problema y no sólo no lo han resuelto, sino que lo han extendido y profundizado en todo México.

Que hay mucho dolor y pena por tanta muerte sin sentido.

Que alto a la guerra.

Que no más sangre.

Que estamos hasta la madre.

Que ya basta.

Las palabras y los silencios de esas buenas personas no representan a los malos gobiernos.

No representan a los criminales que roban, despojan, secuestran y asesinan.

Tampoco representan a quienes, desde la clase política, quieren sacar ganancia de esta desgracia nacional.

Los silencios y las palabras de estas personas son las de gente sencilla, trabajadora, honesta,

Estas personas no quieren un beneficio personal.

Sólo quieren justicia y que el dolor que han sentido y sienten no llegue al corazón de otras madres, otros padres, otros familiares, otras amistades, de niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos que no hacen otra cosa que tratar de vivir, de aprender, de trabajar y de salir adelante con dignidad.

O sea que las palabras, los silencios y las acciones de estas buenas personas demandan algo muy sencillo: una vida con paz, justicia y dignidad.

¿Y que les responde el gobierno?

Los padres y madres de unos niños y niñas muy pequeños que murieron y se lastimaron en un incendio por culpa de los malos gobiernos, demandan que se haga justicia, o sea que se castigue a los culpables, aunque sean parientes o amigos del gobierno, y que no se vuelva a repetir ese crimen, para que otros padres y madres no mueran un mucho al morir sus hijas y sus hijos.

Y el gobierno les responde con declaraciones y promesas mentirosas, tratando de cansarlos y de que olviden y se olvide su desgracia.

Los familiares y amistades de unos estudiantes que fueron asesinados dentro de una universidad privada demandan que se conozca qué pasó y se haga justicia y no se vuelva a repetir el crimen de convertir los centros de estudio en campos de batalla para que otros familiares, amistades, maestros y compañeros de estudio no mueran un mucho al morir los estudiantes.

Y el gobierno les responde con declaraciones y promesas mentirosas, tratando de cansarlos y de que olviden y se olvide su desgracia.

Los habitantes de una comunidad honesta y trabajadora, creada de acuerdo a su propio pensamiento, se organizan para construir y defender la paz que necesitan, combatiendo al crimen que el gobierno protege. Por eso uno de sus habitantes es secuestrado y asesinado. Sus familiares y compañeros piden justicia y que no se vuelva a repetir el crimen de que se maten el trabajo y la honestidad, para que otros familiares y compañeros no mueran un mucho al morir quienes luchan por el colectivo.

Y el gobierno les responde con declaraciones y promesas mentirosas, tratando de cansarlos y de que olviden y se olvide su desgracia.

Unos jóvenes, buenos estudiantes y buenos deportistas, se reúnen para divertirse o salen a pasear o a platicar sanamente, un grupo criminal ataca el lugar y los asesina. Y el gobierno los vuelve a asesinar al declarar que esos jóvenes eran criminales que fueron atacados por otros criminales. Las madres y los padres demandan justicia y que no se vuelvan a repetir los delitos de no proteger a los jóvenes y de acusarlos injustamente de ser delincuentes, para que otras madres y padres no mueran un mucho al morir dos veces la sangre que para estar viva fue nacida.

Y el gobierno les responde con declaraciones y promesas mentirosas, tratando de cansarlos y de que olviden y se olvide su desgracia.

Compañeros y compañeras:

hermanos y hermanas:

Hace unos días empezó a caminar en silencio el paso de un padre que es poeta, de unas madres, de unos padres, de unos parientes, de unos hermanos, de unas amistades, de unos conocidos, de seres humanos.

Ayer fueron sus dignas palabras, hoy es su silencio digno.

Sus palabras y sus silencios dicen los mismo: queremos paz y justicia, o sea una vida digna.

Estas personas honestas están pidiendo, demandando, exigiendo del gobierno un plan que tenga como principales objetivos la vida, la libertad, la justicia y la paz.

Y el gobierno les responde que seguirá con su plan que tiene como principal objetivo la muerte y la impunidad.

Estas personas no buscan ser gobierno, sino que buscan que el gobierno procure y cuide la vida, la libertad, la justicia y la paz de los gobernados.

Su lucha no nace del interés personal.

Nace del dolor de perder a alguien que se quiere como se quiere a la vida.

Los gobiernos y sus políticos dicen que criticar o no estar de acuerdo con lo que están haciendo es estar de acuerdo y favorecer a los criminales.

Los gobiernos dicen que la única estrategia buena es la que ensangrenta las calles y los campos de México, y destruye familias, comunidades, al país entero.

Pero quien argumenta que tiene de su lado la ley y la fuerza, sólo lo hace para imponer su razón individual apoyándose en esas fuerzas y esas leyes.

Y no es la razón propia, de individuo o de grupo, la que debe imponerse, sino la razón colectiva de toda la sociedad.

Y la razón de una sociedad se construye con legitimidad, con argumentos, con razonamientos, con capacidad de convocatoria, con acuerdos.

Porque quien impone su razón propia, sólo divide y confronta. Y es así incapaz de razón colectiva y por eso debe refugiarse en la ley y la fuerza.

Una ley que sólo sirve para garantizar impunidad a parientes y amigos.

Una fuerza que está corrompida desde hace tiempo.

Ley y fuerza que sirven para despojar de un trabajo digno, para solapar ineptitudes, calumniar, perseguir, encarcelar y matar a quienes cuestionan y se oponen a esa razón, a esa ley y a esa fuerza.

Tener miedo de la palabra de la gente y ver en cada crítica, duda, cuestionamiento o reclamo un intento de derrocamiento, es algo propio de dictadores y tiranos.

Ver en cada dolor digno una amenaza, es de enfermos de poder y avaricia.

Y mal hace el mando que les dice a sus soldados y policías que el escuchar a la gente noble y buena es un fracaso,

Que el detener una matanza es una derrota,

Que el corregir un error es rendirse,

Que pensar y buscar mejores caminos para servir mejor a la gente es abandonar con vergüenza una lucha.

Porque el saber escuchar con humildad y atención lo que dice la gente es virtud de un buen gobierno.

Porque el saber escuchar y atender lo que la gente calla es la virtud de gente sabia y honesta.

Compañeros y compañeras:

hermanos y hermanas:

Hoy no estamos aquí para hablar de nuestros dolores, de nuestras luchas, de nuestros sueños, de nuestras vidas y muertes.

Hoy no estamos aquí para señalar caminos, ni para decir qué hacer, ni para responder a la pregunta de qué sigue.

Hoy estamos aquí representado a decenas de miles de indígenas zapatistas, muchos más de los que hoy somos vistos, para decirle a ese digno paso silencioso:

Que en su demanda de justicia…

Que en su lucha por la vida…

Que en su anhelo de paz…

Que en su exigencia de libertad…

Nosotras, nosotros, las zapatistas, los zapatistas, los comprendemos y los apoyamos.

Hoy estamos aquí para responder al llamado de quienes luchan por la vida.

Y a quienes el mal gobierno responde con la muerte.

Porque de eso se trata todo esto, compañeras y compañeros.

De una lucha por la vida y en contra de la muerte.

No se trata de ver quien gana de entre católicos, evangélicos, mormones, presbiterianos o de cualquier religión o no creyentes.

No se trata de ver quién es indígena y quién no.

No se trata de ver quién es más rico o más pobre.

No se trata de quien es de izquierda, de centro o de derecha.

No se trata de si son mejores los panistas o los priístas o los perredistas o como se llame cada quien o todos son iguales de malos.

No se trata de quien es zapatista o no lo es.

No se trata de estar con el crimen organizado o con el crimen desorganizado que es el mal gobierno.

No.

De lo que se trata es de que para poder ser lo que cada quien escoge ser, para poder creer o no creer, para elegir una creencia ideológica, política o religiosa, para poder discutir, acordar o desacordar, son necesarias la paz, la libertad, la justicia y la vida.

Compañeros y compañeras:

hermanos y hermanas:

Estas nobles personas no nos están llamando o convenciendo para ser de una religión, una idea, un pensamiento político o una posición social.

No nos están llamando a quitar un gobierno para poner otro.

No nos están diciendo que hay que votar por uno o por otro.

Estas personas nos están convocando a luchar por la vida.

Y sólo puede haber vida si hay libertad, justicia y paz.

Por eso ésta es una lucha entre quienes quieren la vida y quienes quieren la muerte.

Y nosotros, las zapatistas, los zapatistas, elegimos luchar por la vida, es decir, por la justicia, la libertad y la paz.

Por eso…

Hoy estamos aquí para decirles sencillamente a esas buenas personas que en silencio caminan, que no están solos.

Que escuchamos el dolor de su silencio, como antes la digna rabia de sus palabras.

Que en su alto a la guerra….

Que en su no más sangre…

Que en su estamos hasta la madre…

¡No están solos!

Compañeros y compañeras:

hermanos y hermanas:

¡Vivan la vida, la libertad, la justicia y la paz!

¡Muera la muerte!

¡Para todos todo, nada para nosotros!

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Desde las montañas del sureste mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena. Comandancia General del

Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Marcos.

México, 7 de mayo del 2011.

Madre- Silvio Rodriguez

Publicado: 8 mayo, 2011 en lucha, música, paz

Madre (+ video)

Publicado el 7 mayo, 2011 por iroelsanchez
Silvio Rodríguez
Obra de José Gómez Fresquet (Frémez), "Sin título" Obra de José Gómez Fresquet (Frémez), “Sin título”

Varias veces, Silvio Rodríguez ha relatado que compuso esta canción al conocer de los cientos de jóvenes vietnamitas, que en coincidencia con un Día de las Madres, habían fallecido intentando desactivar las minas colocadas en varios puertos de ese país por el ejército de Estados Unidos.

Compartimos además un video que grafica con fotos la grabación* de cuando en 1977 la interpretó en el Teatro Olimpia de París. Allí Silvio hizo referencia a los referidos acontecimientos.

Madre

Madre, en tu día,
no dejamos de mandarte nuestro amor.
Madre, en tu día,
con las vidas construimos tu canción.

Madre, que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz.
Madre, necesitamos de tu arroz.
Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra “libertad”.
Madre, los que no estemos para cantarte esta canción,
madre, recuerda que fue por tu amor.

Madre, en tu día,
—Madre Patria y Madre Revolución—,
madre, en tu día,
tus muchachos barren minas de Haiphong.

*En un pequeño fragmento de la explicación la voz de Silvio es solapada por la traducción al francés.