QUÉ PUEDO HACER YO DELAANTE DEL OIL CRASH: CONCIENCIACIÓN

Publicado: 23 abril, 2011 en Uncategorized
LUNES 7 DE MARZO DE 2011

Qué puedo hacer yo delante del Oil Crash: concienciación

Nota: éste el primer post de una serie, “Qué puedo hacer yo delante del Oil Crash”. Otras series en este blog son “No hay milagros” (denunciando falsas soluciones energéticas propuestas por los medios de comunicación), “Preparando la transición” (enfatizando aspectos que se tendrán que tener en cuenta en nuestro declive energético) y “Los límites de las renovables” (que muestran qué se puede hacer y qué no se puede hacer con las tecnologías actuales de captación de energía renovable).

Queridos lectores,

Ahora que la sensación de crisis energética se está agravando y calando en la sociedad, los nuevos lectores de este blog (y buena parte de los antiguos seguramente) me están reclamando con insistencia que dé alternativas, que proponga soluciones, que proponga recetas para prepararnos contra los malos tiempos que se avecinan y medidas para evitar el desastre que podría ocurrir si jamás se diera el peor escenario posible. Estas demandas son lógicas y fundadas, y yo por supuesto tengo que intentar hacer mi aportación en ese sentido, pero para poder avanzar en esa dirección hay que para empezar dejar claras una serie de cuestiones. Las enumero ahora por un orden más o menos lógico y cronológico en la fase final de aceptación de la situación que tendremos que vivir. Sólo, querido lector, cuando haya entendido, aceptado y asumido como propias todas y cada una de estas cuestiones previas, entonces y sólo entonces podrá leer la parte final de este post, donde se proponen medidas. No tiene mucho sentido que lea esas medidas si discrepa en el diagnóstico de la situación, ya que eso le llevará a centrarse en la discusión de algunos aspectos particulares, de si son reales o verosímiles, etc. Para hacer esa discusión técnica está el resto del blog, en tanto que esta parte es para intentar avanzar en la dirección del cambio necesario.

He aquí la lista de cuestiones previas sobre el diagnóstico de la situación:

  1. La situación no debe ser resuelta, sino replanteada: Ya lo discutimos aquí: hay que replantear el problema. Por culpa de la sobreespecialización en la sociedad occidental, tendemos a ver cada dificultad que se presenta en el día a día como un problema que se tenga que resolver, y esto es especialmente cierto para gente que como yo ha seguido unos estudios de carácter técnico. Sin embargo, poca gente se da cuenta de que quizá lo que está mal es el planteamiento, lo que es implícito, lo que se da tanto por asumido que no hace falta ni decirlo explícitamente. Hablamos de crisis energética, decimos que hay escasez de energía, cuando nuestro consumo de energía per cápita es centenares de veces el que teníamos hace un par de siglos tan solo, y lo que buscamos es nuevas fuentes de energía para poder seguir consumiendo más y más. Pero cada peldaño de más que subamos por esta escalera nos ubica delante de un reto cada vez más difícil de resolver, porque nuestro sistema económico requiere un crecimiento continuo y exponencial (e.g., el PIB ha de crecer un 2 o un 3% cada año). Si ahora encontráramos una fuente de energía maravillosa, ¿cuánto tiempo tardaría nuestra tasa de crecimiento en llevarla a su cenit, a su máximo de rendimiento? Unos pocos años a lo sumo. Y cuando más subamos por esta escalera, más dura puede ser la caída en el momento que no podamos seguir.
  2. La crisis es una crisis de modelo: No es ninguna coincidencia que estemos viviendo cinco crisis a la vez: la energética (de la que se ocupa este blog), la económica (que nos angustia cada día), la financiera (que nos impide financiar fabulosos planes de rescate), la ambiental (que puede llegar a destruirnos) y la política (causada por la incapacidad de nuestros representantes de ocuparse eficazmente de los verdaderos problemas de la ciudadanía, lo cual les lleva a divagar sobre asuntos periféricos y a su pérdida de legitimidad delante del pueblo). Todas estas crisis están interconectadas y tienen numerosas ramificaciones (crisis militares, del agua, de los alimentos, de población, corrupción,…). Todas ellas nos dicen que nuestro modelo de explotación y de relación con el planeta y nuestros congéneres no puede seguir adelante porque hemos chocado con límites duros, los que impone la finitud del planeta en última instancia. Es una crisis de sostenibilidad.
  3. El tiempo para actuar es ahora: Hace décadas que fuimos advertidos de que un día como el de hoy podría llegar, pero todos los estudios que hablaban de la sostenibilidad de la explosión demográfica, de la contaminación ambiental, de los límites de los recursos, de los desequilibrios regionales, etc fueron desdeñados en pro de un interés superior: el crecimiento económico a toda costa. Ahora este remanso de bienestar que eran los países occidentales se está hundiendo en sus contradicciones, mientras los desheredados del mundo nos combaten con nuestras mismas armas: las fábricas deslocalizadas hunden nuestra industria local, los productores esquilmados de materias primas nos cortan el suministro, los que nos compraban nuestra deuda nos piden cada vez más a cambio… No hay un retorno posible a la “normalidad”, es decir, al placentero bienestar de las décadas pasadas; ahora cada vez las cosas serán más difíciles, y tanto más si no nos decidimos a reaccionar. También hay que tener presente que medidas paliativas tecnológicas que aún están en el laboratorio o, peor aún, que no son más que conceptos, dudosamente servirán para algo durante la fase más rápida y aguda de la transición, puesto que generalmente se requieren décadas para implantar algo a gran escala y no tenemos no de lejos tanto tiempo. Peor aún, a medida que la situación financiera se degrade no tendremos ni cómo financiarlo, y a medida que la crisis económica se profundice no tendremos las fábricas necesarias para los suministros requeridos. Es decir, con el tiempo se profundiza en el colapso catabólico.
  4. Las altas instancias políticas no pueden arbitrar una respuesta coherente al desafío: No por maldad, sino por la complejidad del mismo y por el imposible equilibrio de intereses públicos y corporativos, inclusive los legítimos. Dentro de nuestra agenda política la meta del crecimiento económico es incuestionable, y siempre que se proyectan infraestructuras se hace pensando en que la actividad crecerá, siempre más, nunca menos. Un discurso de decrecimiento voluntario es completamente suicida; si simplemente unas modestas medidas de ahorro del Gobierno español han sido tomadas como una ofensa por parte de la mayoría de los españoles, es inimaginable explicar a la gente que nunca más volveremos a crecer, que esta crisis económica no puede acabar nunca dentro del actual paradigma económico. Nuestros políticos conocen sobradamente desde hace años que nuestro modelo es inviable y qué es el Peak Oil, pero no trasciende ya que se trata de un debate público, pero no publicitado. Para cuando quieran reaccionar, y de la manera que quieran hacerlo (más sobre esto abajo), el desastre puede ser ya irreversible.
  5. Una sola persona no puede parar esto: Esta bien solicitarme mi opinión, como la de cualquier otro divulgador o experto, pero nadie puede individualmente dar con bala de plata, el hechizo mágico que detenga el tren. No pueden esperar en su sillón a que alguien les solucione la papeleta, a que les resuelvan el problema. Todas las manos cuentan, y sin la ayuda de todos será más difícil evitar el desastre. Siempre digo en la charla del Oil Crash que no sirve de nada atrincherarte en tu casa de campo con tu huerto y gran cantidad de armas y munición, puesto que podrás parar a diez personas hambrientas, pero no podrás parar a un centenar, o a mil. La solución, o es para todos (léase una amplia mayoría) o no será. Al final tendrán razón (aunque sólo sea en el slogan) aquellos deesto sólo lo arreglamos entre todos

Querido lector, si ha llegado aquí plantéese si está de acuerdo con lo sustancial de lo que aquí se ha dicho. Si alguna afirmación le parece incorrecta o dudosa, busque dentro del blog (hay un barra de búsquedas arriba a la derecha) y comente y discuta en el post oportuno. Si realmente comprende y acepta lo que acaba de leer, antes de seguir párese a hacer un autoexamen. ¿Está convencido con el corazón? ¿Percibe la magnitud del peligro en toda su extensión? ¿Quiererealmente hacer algo por Vd. y por los suyos? No conteste que sí maquinalmente; reflexione e interiorice su respuesta, anticipando y valorando todos los contras y los problemas que acarrea decir que  a cada una de estas preguntas. Si tras esa reflexión su respuesta adulta y convencida sigue siendo  a las tres preguntas, entonces quizá leer en lo que sigue mis sencillas propuestas le pueda servir de algo.

  1. El primer paso es la concienciación: Es un problema de todos pero sólo una ínfima parte de la ciudadanía tiene conocimiento de ello. Se tiene que decir, se tiene que repetir, se tiene que insistir. Todos, cada uno en nuestro puesto, tenemos la responsabilidad ineludible de dar la cara, porque sólo si se enfoca como un reto de toda la sociedad tendremos alguna posibilidad de éxito, de sobrevivir a esta crisis. Ya lo saben: la solución, o es para todos, o no será… Por eso, el resto de las medidas del post de hoy van de eso: de concienciación. Más adelante hablaremos de otras medidas de actuación.
  2. El Peak Oil y la política: Estamos delante de un problema político en el sentido propio de la palabra (porque afecta a la vida de los ciudadanos) pero no partidista; no hay una forma de izquierdas y otra de derechas de afrontar el Peak Oil. No hay que buscar ni víctimas ni culpables de esta situación: todos nos hemos beneficiado en distinta medida y todos saldremos perjudicados de ella; en todo caso, no hay tiempo para esas discusiones. Algunos políticos de izquierdas empiezan a hablar de Peak Oil a media voz (puesto que no es lo que se destaca en su discurso): Gaspar Llamazares con supregunta al Gobierno de Junio pasado, Joan Herrera en diversas intervenciones en el Congreso, Joan Puigcercós en un programa de máxima audiencia matinal de la televisión catalana TV3 (ver minuto 33 en el vídeo aquí enlazado), etc. Sin embargo, su manera de presentarlo y hablar de ello hace dudar de que realmente entiendan la gravedad del asunto, o bien que sepan cómo encararlo -dado los intereses cruzados que también traspasan a estos partidos. De todos modos, a medida que la crisis energética vaya siendo cada vez más evidente y el discurso del Peak Oil más audible habrá un riesgo de cooptación (en el sentido inglés del término) por parte de una opción política u otra. Es importante que la acción de concienciación sea transversal y que llegue a toda la situación, sin frentismo, puesto que a todos nos afecta y a todos nos interesa.
  3. Los alcaldes: No podemos esperar que alguien asuma los riesgos personales por nosotros, hemos de salir a la calle y actuar. Nosotros proponemos ir a hablar con los alcaldes (de lo cual ya hicimos unaprueba piloto y sacamos algunas enseñanzas útiles) y explicarles el problema, puesto que es más fácil que se puedan conseguir acciones efectivas desde los niveles locales, especialmente en los pueblos y ciudades pequeñas. Para evitar interferencias con el discurso político, en el caso concreto de España es preferible esperar a que pasen las actuales elecciones municipales (en Mayo) para que no se perciba como un elemento más de confrontación partidista en este momento de malestar. Conviene, aparte delprontuario, llevarse algunos informes oficiales como los recogidos en el post “Oil Crash: Año 5” (si vive en Cataluña puede ser bastante eficaz usar esta presentación sobre la revisión del vigente Plan de Energía de la Generalitat). ¿Qué es lo que hay que pedir a los alcaldes? Lo primero, que conozcan el problema: las corporaciones que salgan de las urnas en Mayo tendrán que lidiar con lo más agudo (por inesperado) de esta crisis. Lo segundo, que se planteen tomar medidas que incentiven la sostenibilidad: huertos urbanos, recuperación de oficios para cubrir necesidades primordiales, que planteen planes de movilidad urbanística razonables, etc, intentando involucrar a los parados (pieza clave para mantener la paz social ya que el paro será elevado y de larga duración). La asociación Véspera de Nada recoge un buen número de éstas en su web. Por otro lado pedirles que no obstruyan medidas sensatas. Si son muy receptivos, plantearles la utilidad de implementar iniciativas como las de Transition Towns. En ese sentido, algunas de las cuestiones discutidas en los posts de la serie “Preparando la transición” pueden ser útiles.
  4. Su implicación personal: Si Vd., lector, cree y comprende esto, debe implicarse tanto como Vd. pueda y su círculo social se lo permita. Puede promover charlas sobre el problema de la Peak Oil (el OCO está haciendo actividades de divulgación en diversas localidades dentro y fuera de Cataluña; vean la columna de la derecha), intentar participar en actividades de transición, permacultura, etc. Según pueda y a medida que la situación se lo permita, pero entendiendo siempre que cada uno tiene un compromiso ineludible con el cambio necesario.

Eso es todo para empezar. En posts futuros discutiremos otras líneas de actuación.
Salu2,
AMT

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